Ámate.

Ámate cuando te despiertes por las mañanas, aunque sea a medio día. Ámate porque estás vivo, porque respiras y porque puedes ver un nuevo día. Ámate cuando creas que ya nadie te ama, porque no es necesario tener el amor ajenos, más que el amor de uno mismo. Ámate cuando llores, porque eres capaz de sentir. Ámate de noche, cuando llegues de un día cansado. Ámate cuando extrañes a alguien, que ahora ya está en tu pasado. Ámate por los planes que tienes a futuro y por lo que ya pasó y no será. Ámate cuando cantes, bailes y te deleites. Ámate cuando te aman, que sientes que el mundo es tuyo y eres correspondido. Ámate cuando no te gustes, que sientes que algo está mal con tu cuerpo. Ámate cuando te dejen, cuando no te recuerden, cuando sientes que no lo vales. Ámate cuando te sientas inalcanzable y diosa. Ámate carajo, ámate porque por ahí es donde la felicidad llega sin que la pidas, del amor que sientes por ti y nadie más que tú. Ámate hoy, ámate mañana, ámate siempre hasta que dejes esta vida y sigas amando todas las vidas que te faltan por vivir.

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