La resistencia al cambio.

Cambios, cambios y más cambios. El pasado mes (o debería decir, desde mayo que por fin me titulé) es de lo único que se ha tratado mi vida. Mudanza, nuevo trabajo, vieja ciudad, convivencia familiar, casi cero vida social (o al menos al estilo de vida que acostumbraba), rutina de ejercicio, alimentación. Todos son cambios a lo que pinta ser para bien.

He tenido demasiado tiempo para reflexionar y es que últimamente lo único que hago mientras me ejercito, cocino, o hago los quehaceres de mi hogar es pensar. Pensar que quiero hacerlo todo a la vez, pensar que debo pagar muchas cosas, que quiero ahorrar para otras más y sobre mis planes a futuro. Veo que la mayoría de mis conocidos tiene un estilo de vida bastante distinto y es que todos venimos de un lugar al que se nos dio todo. Se me dio todo y no me puedo quejar, the grass is always greener on the other side… Siempre habrá alguien que la tiene mejor que tú, así como si volteas en la esquina del semáforo camino a tu casa, habrá alguien que se las ve difícil.

El caso es que dentro de tanta reflexión y cambio he tomado varias decisiones en mi vida, llamémoslo el parteaguas de mi vida adulta.

  1. El ahorro: Para empezar he decido ahorrar (cosa que desde chica me han inclulcado pero el tener un estilo de vida como el que llevaba jamás me lo permitía)… Mi papá todo el tiempo me está diciendo “No ahorres después de gastar, gasta después de ahorrar” y “No compres cosas que no necesitas porque pronto tendrás que vender cosas que sí”… Y pues ojalá a mi yo de 18 años le hubiera entrado eso en la cabeza… Ahora casi casi que me lo quiero tatuar para que no se me olvide que debo ahorrar.
  2. Mi cuerpo es mi templo: ultra cliché, i know. Pero cuanta maldita verdad, tengo 25… (yiesú, como pronunciaría en francés). Tengo 25 años and I ain’t getting any younger, así que como desde siempre me lo ha dicho mi abuela (que para sus 85 años pararse a bailar a las 10 de la noche sólo por la dicha de poder, me tiene que dejar algo), hay que cuidar este cuerpo que sólo uno tenemos. Toda mi vida, y quien me conoce desde que soy un infante, sabe que he sido atleta, deportista, que si no estaba en basketball, tenis, volley, estaba en natación, baile, no sé alguna actividad física, y desde que me fui a vivir a Monterrey por x o y, excusas y etc… dejé de ser tan activa. Pues no más: maldita la hora en la que dejé de hacer ejercicio. Y maldita la hora en la que los “clubs” deportivos los tiene que pagar uno y no papá (justo en la nueva pobreza).
  3. Zero Waste: Para algunos moda, para otros un cambio radical. Y es que es impresionante la cantidad de basura que generamos, no estoy aquí para hacer un ensayo de por qué deberíamos intentar todos ser zerowaste, pero bueno… Otra de las cosas más difíciles y que muchas veces no controlo. Llevo poco más de 15 días sin comprar botellas de plástico o utilizar popotes, pero es bien difícil porque muchas veces no depende de ti el recibir una botella de agua gratis como promoción o el aceptarla cuando mueres de sed. Pobres de mis compañeras que se trauman con las imágenes que les mando de las ballenas y tortugas afectadas por el plástico.
  4. Trabajo, trabajo y más trabajo: Probablemente el cambio más radical y al que más trabajo (valga la redundancia) me ha costado adaptarme, tener a un padre como el mío como jefe, no es simple. El trabajo que hago, tampoco lo es. Y las cosas que se esperan de mí, menos. Y a demás de todo este trabajo, sigo siendo community manager para una startup en Monterrey. Pero no es fácil trabajar para alguien, ayudar a la persona que te lo ha dado todo desde el día cero e intentar crear tu propio negocio. Es toda una odisea.
  5. Relaciones… (?): El último cambio que por ahora es el que extrañamente resiento, es el de las relaciones que tengo con las personas que figuran en mi vida. Siempre fui la foránea, la que nunca vivía en casa con sus papás y siempre tenía familias adoptivas, amigos de peda, amigos de trabajo, carrera. He sido de aquella que se aferra a todas las personas que han estado en mi vida de una forma impactante, buena o mala. Simplemente no los quiero dejar ir. Pero uno de los cambios que más trabajo me esta costando es esto. Dejar ir. He tomado la decisión de dejarlos, dejar ir a las personas que no se quieren quedar. Dejar ir a aquellos que quiero que se queden pero que no me aportan nada. Dejar ir aunque me cueste, me duela y piense que jamás encontraré gente así.

En fin, por ahí leí que el cambio no duele, lo único que duele es la resistencia a éste. Y sí, hasta en el gym la resistencia duele. He de dejarme llevar por el cambio. Aceptar las cosas como son y vivir la vida plenamente. Hic et nunc.

Moon_Phase_Born_Calculator

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s